Salud preventiva

¿Qué sonidos del cuerpo pueden escucharse con un Estetoscopio?

Tu cuerpo está repleto de sonidos. Algunos son perceptibles y hasta desagradables; otros, casi inaudibles y de lo más extraños. Pero todos ellos pueden escucharse ampliados a través de un aparato que se inventó hace más de 200 años: el estetoscopio. Creado en 1816 por el médico francés René Laënnec, el inicial tubo de madera evolucionó hasta convertirse en la membrana con los dos tubos de goma que conocemos ahora. Gracias a esta herramienta de diagnóstico, tenemos un acceso insólito a los sonidos internos del cuerpo humano (y animal, dicho sea de paso). Laënnec dijo que su aparato servía para «auscultar los sonidos del pecho y otras partes del cuerpo». Sin embargo, el cultismo con el que lo definimos hoy (estetoscopio) solo recoge la primera parte de esa definición: del griego antiguo stethos, que significa pecho, y skopein, que quiere decir explorar (fonendoscopio es quizás más fiel a su funcionalidad: foné=sonido; endo=interno). Es un instrumento fundamental para la medicina clínica, pues permite hacer diagnósticos basados en el examen físico, que incluye la inspección u observación, palpación, percusión y auscultación. ¿Qué otros sonidos escuchan los médicos gracias al estetoscopio y qué información aportan a los médicos? Más que latidos Cuando te hacen una auscultación cardíaca, están escuchando tu corazón. O, mejor dicho, los ruidos cardíacos que se producen con los cierres de las válvulas o en el comienzo de las grandes arterias. Hay cuatro ruidos cardíacos, aunque no siempre se perciben todos. Normalmente hay dos ruidos separados entre sí por dos silencios (que se llaman pequeño y gran silencio, respectivamente). En algunas ocasiones hay un tercer ruido. Y menos frecuentemente un cuarto. Al escuchar el corazón con un estetoscopio, el médico puede determinar si el sonido anormal indica turbulencia. Esto se denomina soplo cardíaco», y suele producir un ruido silbante, chirriante o áspero. A nivel cardiaco podemos identificar los dos ciclos cardiacos (diástole y sístole). Si el cierre de las válvulas cardiacas fuera inadecuado se auscultarían soplos. Si existiera líquido en la capa más externa del corazón, escucharíamos un ruido que conocemos como roce. Incluso podemos apreciar el ritmo cardiaco y diagnosticar una posible arritmia, que validaríamos con un electrocardiograma. ¿Respiras? Otro órgano que los médicos escuchan con atención con el estetoscopio son los pulmones… y el aire que pasa a través de ellos. Al escuchar los ruidos respiratorios -los que se producen en las estructuras de los pulmones durante la respiración- pueden obtener mucha información sobre ellos. Para ello deslizan el aparato por varias partes del tórax. Los ruidos pulmonares normales ocurren en todas partes de la zona torácica; por ejemplo, encima de la clavícula y la parte inferior de la parrilla costal, y en ese proceso, el médico puede detectar ruidos respiratorios anormales. El ruido normal del pulmón se llama murmullo vesicular y es como el viento atravesando un bosque. La ausencia de él puede indicar un derrame pleural (acumulación de líquido), una neumonía (la infección de uno o varios pulmones) o un posible enfisema (daños en los sacos de aire de los pulmones). Si aparecen otros ruidos, como estertores (pequeños ruidos chasqueantes al inhalar), sibilancias (ruidos chillones por vías respiratorias estrechas) o estridor (similar a las sibilancias), pueden sugerir en el mismo orden neumonía, asma o trastornos en la laringe». Estómago Los sonidos abdominales son los ruidos producidos por los intestinos. Como los intestinos son huecos, los sonidos cuando impulsan alimento hacen eco a través del abdomen, así como se escucharía el agua pasando por unas tuberías. Por eso a veces te «suenan» las tripas (la palabra técnica es «borborigmos»). La gran mayoría de esos sonidos son normales; simplemente significan que el tubo digestivo está funcionando. Sin embargo, algunos sonidos abdominales anormales pueden indicar un problema, desde líquidos y gases, hasta obstrucciones y bloqueos. Y se pueden escuchar con un estetoscopio. Al auscultar el abdomen, el doctor puede saber también si la fuerza, tono o regularidad de los ruidos estomacales es adecuada o si tu actividad intestinal ha disminuido. ¿Cómo suena tu cráneo? Y más allá del corazón, el abdomen o los pulmones, hay otros ruidos que el estetoscopio puede detectar en otras partes del cuerpo, como el cuello e incluso el cráneo. También se puede auscultar vasos sanguíneos, como los del cuello, buscando soplos que pudieran orientarnos hacia trastornos vasculares, o incluso soplos en la glándula tiroides. El médico también puede auscultar el cráneo, en zonas oculares, temporales y parietales, descartando soplos que pudieran orientar una malformación vascular La auscultación en el cráneo no es un examen de rutina, pero hay casos en los que no se debe obviar. Se hace en ambas sienes y por encima de los globos oculares. Ya sea para escuchar el corazón, la sangre, los pulmones o el estómago, un estetoscopio es fundamental. Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias  Lucía Blasco/BBC News Mundo/Noviembre 2020

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Cómo mantener un peso saludable

Cómo mantener un peso saludable: hábitos para lograrlo

No es secreto que México es el lugar con mayor porcentaje de obesidad, y para contrarrestar ese problema han surgido numerosos programas y alternativas para mejorar la alimentación y salud física. Sin embargo, todos sabemos que no existen remedios mágicos; la dieta y el ejercicio son la solución para bajar esos kilos de más. Pero ¿por qué nos es tan difícil mantener un estilo de vida saludable y apegarnos a ese ritmo? Nadie dijo que fuera fácil, pero tampoco es imposible. Lo ideal es acudir con un nutriólogo para que te enseñe a alimentarte y registre tus avances, pero en ocasiones nos hace falta el ingrediente principal: la motivación. Ahora lo siguiente es realizar un plan en cinco pasos: Ya revisaste qué barreras son realmente las que te detienen y en qué medida, ahora es momento de establecer soluciones. Platica con tu familia y pide su apoyo para lograr tus metas. Despierta un poco más temprano para preparar tus alimentos y asegurarte que comas lo necesario. Si puedes visualizar tus logros, puedes llegar a ellos. Al imaginar que al despertarte habías llegado a tu peso ideal, ya identificaste qué marca la diferencia cuando estás tratando de cambiar tu estilo de vida, ahora es momento de actuar ese milagro. Tu recompensa será esa sensación que visualizaste antes cuando mantenías tu régimen durante todo el día. Si puedes imaginarlo, puedes sentirlo Siéntete seguro de que no eres un caso perdido porque ya encontraste que existen ocasiones cuando aciertas en el cuidado de tu alimentación y/o en tu actividad física. Eres capaz de hacerlo, puesto que ya lo has hecho antes. Haz más de lo mismo que te llevó a cuidarte. Establece metas a corto plazo. Muchas veces cuando vemos el resultado final o la meta que queremos alcanzar nos abrumamos por lo lejano y difícil que nos parece llegar allá. Lo que te propongo es que mires los pequeños pasos e identifiques los cambios minúsculos necesarios para ir avanzando poco a poco un escalón más. Realiza un checklist diario al que recurras para mantenerte en el camino hacia tu meta, que incluya algunos de estos puntos: Hoy me he mantenido dentro de mi dieta y de las calorías adecuadas para mí. Hoy fui consciente de mis alimentos No cedí ante las comidas que me disparan el apetito de consumir más calorías En las últimas 24 horas realicé alguna actividad física Pasé tiempo relajándome con algo diferente a la comida Pasé tiempo realizando actividades no relacionadas a la comida Moi, (2017). MOTIVACIONES PARA TENER HÁBITOS SALUDABLES. Revista Moi. Recuperado desde: https://www.revistamoi.com/salud/motivaciones-para-tener-habitos-saludables/

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